Categorías
historias

La Historia de Sofía, la primera gatita de nuestra familia

El amor por los gatos es un sentimiento que puede llegar al corazón de las personas de maneras muy diferentes y hasta por imprevistos. En mi caso, la primera gatita que llegó a mi hogar la lanzó mi padre a mi cama donde dormía, y me dijo: «¡Ahí tienes una porquería de gato como querías!» (Con tono fuerte pero gracioso), debido a que yo buscaba un gato para controlar roedores que había en casa.

Como eramos inexpertos en la crianza de gatos, por dos semanas todos en casa pensamos que se trataba de un macho, pero a la tercera semana notamos una forma de caminar más delicada y graciosa, hasta que nos dimos cuenta de que era una hembra.

La bauticé Sofía y desde ese momento fue mi compañera inseparable día y noche.

Comenzó pues Sofía su trabajo, la labor para la cual originalmente fue traída a cada, resultando ser una cazadora muy efectiva, por lo cual, y entre otras cosas, nos ganó el corazón a mis padres y a mí.

Algo que recuerdo con mucho cariño de Sofía era que adquirió la costumbre de esconderse y dormir debajo del plumón cobertor de la cama. Un día muy asustado la busqué por toda la casa y pensé que se me había extraviado, hasta que descubrí un bulto en la cama… era Sofía durmiendo debajo del cobertor! Ante eso me preocupó que fuera a sofocarse de calor, pero al parecer ella era muy feliz estando allí debajo.

Otra situación memorable de Sofía era que por las noches se venía a la cama antes que yo y me esperaba en la almohada. Cuando yo ya me acostaba, se subía a mi pecho y comenzaba a darme masajes (amasarme) y a cantar con su ronroneo, lo cual a mi me daba mucha paz, y por lo que he leído recientemente a ella también. Ese era un ritual sagrado todas las noches.

Sofía siguió creciendo, y llegó a ser una hermosa gata similar a los azules rusos, pero era más delgada y estilizada.

La noche del 27 de febrero de 2010, cuando ocurrió el terremoto en Chile, luego de comenzar el fuerte movimiento e irse la luz, nosotros los humanos salimos a protegernos a la calle, y Sofía se nos perdió varias horas, apareciendo a eso de las 6 de la mañana. Estábamos muy preocupados de que por el susto hubiera huido tan lejos que no supiera regresar. Al parecer estaba en la copa de un árbol muy alto que está precisamente en frente de la casa

Nuestra casa está ubicada al final de una villa por donde transitan vehículos, y mi Sofía adquirió la mala costumbre de cruzar al otro lado de la acera a cazar pájaros. Muchas veces a gritos le advertíamos que venían vehículos y como un rayo corría adentro de la casa. Esto era una permanente preocupación para todos.

Una tarde, estando yo en mi trabajo, a eso de las 4 de la tarde sentí un malestar muy grande, con dolor de cabeza, y una fatiga muscular muy pesada, y coincidió que salíamos más temprano de la oficina, así es que me dirigí rápido a casa para descansar.

Cuando estaba a unos 20 minutos de casa, recibo una llamada de mi madre con la peor noticia que podía escuchar: «Nos mataron a la Sofiita», me dijo muy angustiada, ante lo cual se me doblaron las piernas y me puse a llorar. No lo podía creer. Creo que la peor parte se la llevó mi envejecido padre, que adoraba a Sofía, pues presenció el momento en que una camioneta la arroyó, y vio además cómo ella se esforzó por entrar a la casa a agonizar y morir. Recuerdo que pregunté si estaba aún con ellos o la habían ya enterrado, y me dijeron que me esperaban para hacerlo yo, de modo que me apresuré en llegar a casa, y al llegar la vi tendida en una banca, estirada y ya fallecida. Aún conservaba algo de calor de su cuerpo.

Luego de ver la angustia contenido de mi padre y consolarlo un momento, tomé herramientas y cavé un hoyo muy profundo en el jardín donde la recostamos con cuidado y le dimos sepultura.

Luego de eso entramos a casa y estuvimos en silencio un momento.

Esto me permite comprender el fuerte dolor que sienten nuestros amigos de la comunidad SoyCatLover que han perdido a sus gatitos ya sea en accidentes similares o por enfermedades.

Así fue como a cada uno de nosotros en casa nos tocó vivir el dolor de perder a la linda Sofía. Quedamos con un vacío muy grande en nuestros corazones y por una parte sentíamos la fuerte necesidad de traer otra gatita para poder calmar nuestra ansiedad, pero por otro lado, sentíamos terror de que pudiera ocurrirle lo mismo, así es que estuvimos en la incertidumbre más de dos meses mientras pasaba nuestro dolor, y pudiéramos pensar mejor en los pro y contras de adoptar una nueva gatita

Esa fue la historia de mi Sofíita, la gatita que me cantaba y masajeaba antes de dormirnos